-Antoine de Saint-Exupery-
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– Te quiero –dijo ella, acurrucada entre sus brazos– quiero tus ojos, y tu boca, y tus manos, y tu nariz, y tus orejas, y tu barriga, y tus pies, y tus piernas, y tus brazos, y tu pelo, y toda tu piel...
– Te quiero –dijo él, acariciándole el cabello con los dedos– te quiero toda entera.
– ¿Y qué parte de mí quieres más? –preguntó ella.
– Lo que no se ve –respondió él, mirándola a través de los ojos, sin sospechar que aquellas sencillas palabras eran las que ella había deseado escuchar siempre...
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No sé por dónde empezar...
Creo que no podría haber tenido un verano más completo. Y lo mejor de todo ha sido el remate final... Me da pena que se acabe, pero cuando el futuro se presenta de un color tan llamativo, tan intenso, el final de algo bueno se convierte en el principio de algo mejor.
Como siempre, los mejores cambios ocurren de forma inesperada. Me alegro de tener buena vista para no dejar pasar de largo los trenes importantes. Es algo que he ido aprendiendo poco a poco, pero creo que es la mejor lección de la vida. De algo me tenía que servir esta manía de vivir el momento presente sin pensar en el después... Y todos los errores que he cometido me han ayudado a llegar hasta aquí, justo al lugar donde quiero estar y con las personas con las que quiero compartir mi tiempo. No cambiaría nada. No me imagino mi vida de otra manera.
Y todo gracias a vosotros, los que estáis a mi lado, que me habéis abierto los ojos a mundos nuevos, a luces nuevas, a ilusiones nuevas... Me gustan los cambios, sobre todo si sirven para aprender y para disfrutar, pero espero que algo no cambie ahora que empieza una etapa distinta de nuestras vidas, ahora que llega otro cambio de estación. Espero que los amigos no se alejen por culpa de los vientos otoñales y las nieves invernales. No sé qué haría sin las personas que han conseguido que cada día crea un poquito más que todo es posible en este mundo, incluso la felicidad.
Tengo la cabeza en otra parte. Llevo días intentando encontrarla, pero parece que ha decidido irse de viaje dejando al corazón al mando.
Es un problema, porque ahora voy por ahí con la torpeza de no poder pensar con sensatez y con esta sonrisa tonta dibujada en la cara…